La incorporación de la perspectiva de género en el PLDT implica tener presente no sólo las diferencias de género (físicas, psicológicas y sociales) que condicionan las motivaciones para tomar drogas y los patrones de uso y consecuencias de este consumo, sino también considerar la necesidad de eliminar las desventajas y las desigualdades que el género establece en el momento de acceder a los recursos preventivos y de atención.

Desde el PLDT 2017-2010 se potencia:

  • en el ámbito formativo:
    • participar, entre profesionales de la prevención, en programas formativos de género y drogas.
  • en el ámbito preventivo:
    • realizar actividades preventivas dirigidas a adolescentes, definiendo la igualdad no a la equiparación de consumos o a la imitación de roles sino a la autonomía y el desarrollo de proyectos propios.
    • cuestionar los antiguos estereotipos de masculinidad que se transmiten a través de la publicidad y reforzar las conductas de autoprotección y seguridad también entre los hombres.
    • fortalecer atribuciones positivas que los roles de género asignan a las mujes en cuanto a la mayor preocupación por la autocura de la salud como un hecho positivo y de protección ante el consumo.
    • desmitificar ideas erróneas preestablecidas relacionadas con el consumo y el género y reforzar ideas validadas y contrastadas científicamente relacionadas con el consumo.
  • en el ámbito asistencial:
    • incidir sobre los factores de riesgo y protección específicos de cada sexo, diseñando de forma diferenciada para mujeres y para hombres los indicadores, para su adecuación a las diferencias en las etiologías del consumo, los patrones de uso y sus consecuencias.
    • reconocer la mayor vulnerabilidad de las mujeres respecto a los hombres en el consumo de cualquier tipo de sustancia debido a aspectos biológicos y sociales.
    • conocer los efectos del consumo en la salud física y mental y el bienestar familiar y social.
    • reconocer la diferencia en la consideración de la justificación de la estigmatización experimentada entre hombres y mujeres.
    • dar importacia a los aspectos psicoafectivos y relacionales en las intervenciones dirigidas a las mujeres.
    • reforzar, entre las mujeres, el apoyo familiar como un punto importante para superar la adicción.
  • en la difusión de las acciones:
    • utilizar un lenguaje no sexista en la documentación del Plan.