Según datos de la Agencia Española de Medicamentos y  Productos Farmacéuticos, organismo dependiente del Ministerio de Sanidad, en los últimos años, en España, ha aumentado el consumo de sustancias opioides, aquellas que inhiben la percepción que una persona tiene del dolor y que, en cualquier caso, requiere de una receta médica. Así, el consumo extrahospitalario de opioides ha pasado de ser de 7,25 dosis diarias por cada mil habitantes en 2008 a 13,31 dosis en 2015.

Este incremento del consumo comienza a preocupar a las personas expertas: pese a que no ha llegado al nivel de Estados Unidos, en que cuatro de cada cinco adictos actuales a la heroína habían sido consumidores previos de analgésicos de base opiácea, sí que se recomienda a los especialistas médicos que recetan este tipo de tratamiento (como oncólogos o traumatólogos) que prescriban los fármacos con cautela.

Algunos de los fármacos que más se han incrementado en la prescripción se utilizan para tratar dolores de itensidad moderada a grave, como el caso de las lumbalgias: son el tramadol o el tapentadol, este último a medio camino entre el primero y la morfina. También se encuentra el fentanilo, muy potente, de efecto muy rápido, altamente adictivo y disponible en un gran abanico de presentaciones para su administración.

Para ampliar la información, se puede consultar el siguiente  enlace a la noticia.

También se puede consultar la entrevista realizada por OK Diario sobre este tema a Ana Isabel Henche, responsable de la unidad de conductas adictivas en el Hospital de Toledo.

Y consultar la Guía de consenso para el buen uso de analgésicos opioides. Gestión de riesgos y beneficios.